La transmisión al ratón podría ser una explicación al origen de la variante ómicron



El origen de la variante ómicron continúa bajo estudio. Sabemos que viene del linaje B.1.1 y que sorpresivamente tiene mutaciones que no se encuentran en otras variantes como alfa, beta, delta o gamma. Un hallazgo importante consiste en que las 27 mutaciones que se han acumulado en la proteína de la espícula han ocurrido solamente en 18 meses, es decir, 3,3 veces más rápido que otras variantes.

Este hallazgo es muy relevante y aunque podría haber múltiples hipótesis sobre la manera en que ómicron acumuló este enorme número de mutaciones tan rápido, una posible explicación es que el virus tuviera un hospedero animal y que se haya transmitido nuevamente a los humanos; hipótesis recientemente estudiada por un grupo de científicos de Pekín, China.[1]



En este estudio se plantea la posibilidad de que los ratones pudieran haber sido un hospedero de SARS-CoV-2, lo cual explicaría la evolución tan rápida del virus, generando la variante ómicron, cuyas 45 mutaciones puntuales son diferentes a las de otras variantes del SARS-CoV-2 que se originaron de humanos; adicionalmente, estas mutaciones son estrechamente parecidas a las mutaciones asociadas a la evolución del virus en un entorno celular del ratón.


Es decir, las mutaciones de la proteína de la espícula de ómicron se parecen significativamente a las mutaciones del SARS-CoV-2 conocidas para promover la adaptación del virus a los ratones, particularmente una mayor afinidad a la proteína de la espícula al receptor de la enzima convertidora de angiotensina-2 del ratón, que permite la entrada del virus a las células, lo cual reafirma que estas mutaciones de ómicron están adaptadas para poder enclavarse a receptores de los ratones y que esta variante que infectó a ratones se transmitió a los humanos, indicando una probable trayectoria evolutiva interespecie.

Esta evidencia solo reafirma la necesidad de evitar la transmisión del virus y tratar de mantener niveles bajos de infección.

Afortunadamente ómicron evolucionó a poder unirse de forma más exitosa a los receptores de la enzima convertidora de angiotensina-2 de los ratones, lo cual es consistente con el escape inmunológico que la variante presenta a las vacunas que tenemos disponibles, ya que estas están diseñadas para el virus del SARS-CoV-2 wild type de 2019, originario de Wuhan, China, y probablemente es la razón por la que ómicron causa una mayor infección en vías respiratorias superiores.

Nuevas mutaciones ante nuevos hospederos

La transmisión del SARS-CoV-2 de humanos a animales es un evento que hemos temido desde el inicio de la pandemia, porque da pie a nuevas mutaciones y variantes de preocupación. En marzo de 2021 en Países Bajos se reportó un brote de SARS-CoV-2 en dos granjas de visones; en ambas granjas al menos un trabajador tenía síntomas asociados a COVID-19 antes del brote.[2]

La detección del ARN viral y las variaciones en el genoma viral del polvo inhalable en el aire en las granjas de visones sugirió que el polvo o las gotas eran un medio de transmisión del virus entre los visones y riesgo ocupacional de exposición para los trabajadores de las granjas, sugiriendo que un trabajador atrajo el virus del visón. Por el riesgo que representa la transmisión del SARS-CoV-2 entre animales y humanos, en múltiples ocasiones se ha decidido sacrificar animales infectados, como en el caso reciente de 2.000 hámsters y otros mamíferos pequeños en 34 tiendas de Hong Kong, sacrificados por haber brotes de COVID-19 en estas especies.[3]

Aunque el origen de ómicron continúa bajo investigación, este estudio es de gran relevancia, ya que sugiere que los ratones son un hospedero intermedio del SARS-CoV-2, que el virus se adaptó para poder infectarlos y que en esta ocasión fuimos afortunados y tuvimos suerte, pues ómicron infecta predominantemente las vías respiratorias superiores, sin embargo, hay otros virus, como el del síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), causante de neumonía viral, con mortalidad de hasta 40% en personas infectadas, cuyo hospedero animal es el camello.

Esta evidencia solo reafirma la necesidad de evitar la transmisión del virus y tratar de mantener niveles bajos de infección, ya que más casos de COVID-19 dan oportunidad al virus de continuar mutando y, desafortunadamente, de tener otros hospederos animales intermedios.


Obtenido de Medscape - La transmisión al ratón podría ser una explicación al origen de la variante ómicron -25 de enero de 2022.

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